Recuerdos de un “exStartupWeekense”, 3ª parte

StartupWeekEnd, ese Gran Hermano sin cámaras, sin camas, y sin holgazanear.

En 54 horas, los sentimientos se intensifican mucho más de lo que puedas imaginar.  Cualquier sensación que conozcas, multiplícala por 100 ó por 1000.  Son momentos de nervios, risas, lloros, enfados, …, pero al final de esas 54 horas, se crea un vínculo entre compañeros, difícil de romper.  Es como si al mismo tiempo que estás desarrollando el proyecto, se estuviera gestando un cordón umbilical entre todos los componentes.

Así lo viví yo.

Después del evento, poco a poco, algunos miembros se fueron quedando en el camino y durante el año siguiente, fueron cayendo el resto.  En aquel momento, no lo entendí, pero es un proceso normal y también es lo normal que ocurre cuando en tu vida tienes otras responsabilidades, otras prioridades y otros objetivos a conseguir.

¡Pues vaya!. 

No, que va.  Le recomiendo esta experiencia a todo el mundo.  Es de esas situaciones que te fuerzan a salir de tu zona de confort, y como dice mi suegro: “… nunca se sabe si es para bien o para mal …”.  Y normalmente, siempre es para bien.

¿Qué, te atreves a pasar 54 horas a “full” y conocer gente increíble?.  Quedan poquitas entradas, y será una bonita historia para contarle a tus nietos, dentro de 50 años.








Recuerdos de un "exStartupWeekense", 2ª parte

El Startup Weekend de Gran Canaria resultó la antesala de volver a desarrollar software, entre otras cosas.  Algo impensable cuando vendí la empresa.  Como dice mi padre: “no sabía si buscarme criada o ponerme a servir”.

Una de las frases que no he olvidado de aquel fin de semana es el concepto de: “coste de adquisición de cliente”.  En aquel momento no sabía cómo calcularlo, lo que nos lleva a la regla número 5: “el que busca siempre encuentra”.  Está claro, cuando no sabes cómo hacer algo: buscas cómo hacerlo, aprendes y lo haces.

De todas formas, más allá del cálculo de ese dato, una de las cosas más importantes es conocer quién es tu verdadero cliente.  ¿De verdad hay alguien ahí al que le interesa lo que estás haciendo y que está dispuesto a pagar por ello?.  Es verdad que existen varios conceptos y definiciones del término cliente, pero me voy a quedar con la primera definición que aparece en el Diccionario de la Real Academia Española: “Persona que compra en una tienda o que utiliza con asiduidad los servicios de un profesional o empresa“.  ¡Chacháaaaaaaan!, ¿y qué es una compra?.  Pues una compra no es otra cosa que “obtener algo a cambio de dinero”, lo que nos lleva a pensar: si yo quiero que alguien sea mi cliente y compre mi servicio o producto, ya está, en realidad lo que quiero es vender, vendeR, vendER, venDER, veNDER, vENDER, VENDER.

A ver, me parece que a lo mejor no ha quedado lo suficientemente claro, y por si acaso te ha dado por empezar a leer por el final, una de las primeras cosas que debemos plantearnos es: vender, vendeR, vendER, venDER, veNDER, vENDER, VENDER ¡capisci!.  Lo que nos lleva a la regla número 6: “localiza a tu cliente HOY”.

Estos dos conceptos son los que yo no terminé de interiorizar aquel fin de semana.  No dejéis que os pase lo mismo …








Recuerdos de un "exStartupWeekense"

Si parece que fue ayer, noviembre de 2012.  Si no fuera por algunas canas que ya no se disimulan, te diría que realmente fue ayer.

Hacía ya un año de la venta de mi empresa, y todavía no había encontrado mi lugar.  Por aquel entonces, empezaba a escuchar los términos: emprendeduría, emprendedor, engagement, propuesta de valor, modelo de negocio, …, ¡pero de qué estamos hablando, …, si sólo soy un ingeniero en informática que prácticamente acaba de vender su empresa de construcción y no sabe muy bien qué camino seguir!

Pues resultó que coincidí un día en un evento con mi amiga Esther Pérez Verdú (la verdad es que ni siquiera recuerdo de qué se trataba el evento, pero eso daba igual: regla número 1: “hacer el esfuerzo, salir y empezar a relacionarte con el mundo”).  ¡Qué bien te has portado siempre conmigo, y con otras 8.000 personas más también, lo sé, pero conmigo, mejor que bien …!.  El caso es que Esther me animó a que participara en el Startup Weekend Gran Canaria que se iba a celebrar.

– Tx: ¿Pero Esther, qué voy a hacer yo allí?

– E: Qué sí, que tienes que vivir la experiencia.

– Tx: Pero si llevo más de 6 años sin programar, todo ha cambiado, es diferente.  Ahora soy “chica para todo pero para nada en concreto”.

– E: Verás que no te arrepentirás.

¿Cuántas veces me he arrepentido de aquello?.  La verdad es que no me he arrepentido en absoluto.  Ha habido momentos buenos, malos, malísimos y muy buenos.  ¡Ah, si!, regla número 2: “las cosas te las puedes tomar bien, mal o regular, pero eso sólo depende de tí y está en tu mano” (¡anda que no me ha costado años aplicarme el cuento!)

Pues al Startup Weekend que me fui.  Y todo lo que acabo de escribir son mis sensaciones actuales, lo que ha calado en mí, pero si rescato lo comentado en la web del Startup Weekend de aquel año, mis recuerdos no distan tanto de la realidad.

El viernes por la tarde, de aquel fin de semana de noviembre, era una persona y el lunes por la mañana era otra, totalmente distinta y con una habilidad nueva: “caminar a un metro del suelo”.  Ya sé que eso no es posible, pero así me sentía yo.  Lo que nos lleva a la regla número 3: “siempre que tengas la oportunidad de hacer algo bien, hazlo”.  Sí, ya sé que no tiene nada que ver con lo que estaba diciendo, pero no quería terminar sin hacer referencia a la regla número 3.

Y por si algún despistado ha llegado hasta este punto y se está planteando PARTICIPAR en el Startup Weekend de este 11,12 y 13 de marzo de 2016 en Gran Canaria, aquí les dejo el enlace a las entradas, a pesar de que encontrarlo es “super” intuitivo.

Por último, recordar la regla número 4: “Ejerce tu derecho a reciclar, es tuyo, te pertenece”.